Un eclipse es un fenómeno celeste de gran belleza, se produce cuando la luz emitida por un astro es ocultada de manera transitoria, ya sea parcial o totalmente por la interposición de otro cuerpo celeste; la luz podría ser emitida directamente como ocurre con las estrellas o reflejada como es el caso de los planetas y satélites, lo anterior quiere decir que es posible encontrar eclipses que oculten la luz del sol y también otros que oculten la luz de la luna.
Eclipse de sol.
Este tipo de eclipse se percibe cuando la luna se ubica entre el sol y la tierra de manera que oculte la luz emitida por el sol hacia nuestro planeta. Si desde el lugar donde se encuentre el observador se cubre por completo el disco solar, este fenómeno se llama eclipse total de sol, si la luna no alcanza a cubrir por completo el disco solar, se llama eclipse parcial de sol y si el observador alcanza a percibir la luz del sol por el contorno de la sombra generada por la luna al interponerse, este es un eclipse anular.
Crédito imagen: Fred Espenak/NASA's Goddard Space Flight Center
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domingo, mayo 17, 2009
viernes, mayo 08, 2009
Es muy importante tener una aproximación a la escala de los astros que están compartiendo espacio con nosotros en este maravilloso Universo, este corto video es una magnífica representación que nos puede dar a entender la magnitud de la tierra comparada con algunos de los astros más conocidos, entre ellos el sol, los planetas del sistema solar y estrellas como Sirio, Antares y Rigel.
Cuando la palabra magnitud se usa en astronomía, se está haciendo referencia al brillo de los objetos del cielo como los podemos observar desde la tierra, dado que la intensidad luminosa es dependiente de la posición del observador, este sistema para estimar el resplandor de una objeto celeste se llama también magnitud aparente, y es aparente porque si tuviéramos la oportunidad de observar los mismos objetos desde otro lugar en el universo, cambiaría el brillo de los mismos, ya que la intensidad luminosa decrece al aumentar la distancia entre la fuente y el observador.
Hiparco de Nicea fue el primero en realizar un procedimiento de clasificación de las estrellas, para ello llamó de primera magnitud a las más brillantes y así sucesivamente hasta sexta magnitud a las estrellas que se podían percibir a simple vista, esta clasificación sigue vigente a pesar del tiempo pero se han añadido los nuevos objetos que ahora son visibles con instrumentos, así fue que Galileo clasificó en magnitud siete las estrellas que antes no habían sido observadas y de las cuales el tuvo conocimiento mediante su telescopio.
Ahora para determinar la magnitud del brillo de las estrellas se utilizan técnicas precisas mediante instrumentos de fotometría basados en el sistema inventado por el astrónomo Norman Pogson, quien estudió la clasificación establecida por Hiparco y concluyó que las estrellas de primera magnitud son aproximadamente 100 veces mas brillantes que las de sexta magnitud, y por tal motivo cada magnitud es 2.512 veces más brillante que la magnitud que le antecede en la clasificación, a esta constante se denomina razón de Pogson. La escala del brillo de los objetos celestes emplea este sistema y como es lógico, a los objetos más brillantes que la primera magnitud inicialmente propuesta se les debe asignar números negativos, el sol es la estrella más luminosa desde nuestra posición y es la que inicia la tabla de posiciones con una magnitud aparente de -26.72 y continua la luna llena con -12.6.
Pero como las estrellas difieren en cuanto a su tamaño y luminosidad, también existe una categorización que las compara entre si y elimina de la clasificación la posición del observador, de esta forma si se conocen las características físicas de una estrella es posible calcular la cantidad de energía que emite, así se llega a conocer la magnitud absoluta, es decir, la medida de su brillo real y si se conocen la magnitud aparente y la absoluta, los astrónomos pueden también determinar de forma muy aproximada la distancia que separa la Tierra y la estrella.
Crédito imagen: NASA, ESA y D. Bennett (University of Notre Dame)